Cuando uno se refiere a la salud humana, quizás nos preguntamos:
« ¿Cómo estar sano? ¿Quién me me puede ayudar en la sociedad actual a estar sano?»
Avances tecnológicos importantes tanto en la ciencia como en la medicina se han llevado a cabo en el siglo XXI, pero es difícil encontrar en todo el mundo a una sola persona que esté completamente sana.
Si vamos a las raices de la medicina alternativa y miramos a las antiguas fuentes de sanación de Iran, India, y Tibet, podremos encontrar miles de ejemplos de sanación del cuerpo humano que en nuestros tiempos se consideran absurdos, obsoletos e irrelevantes para el hombre moderno.
Por ejemplo, Mahavira, que vivió en el siglo IV en la India, desarrolló un método páctico de estado de trance, correcto y austero con el que ayudó a cambiar la psique y la psicología humana.
En el siglo VI un monje Hindú, Bodhidharma, Prior de un monasterio Shaolin, creó un sistema original para la plenitud espiritual, que incluía el entrenamiento de la conciencia, una dieta de semi-ayuno y actividad física a través del trance motor. Este método es un fenomeno del Zen y era el sitema principal de apertura de habilidades humanas increibles. Desafortunadamente se perdió por completo. De todos los cientificos Bodhidharma fue el que mas cerca estuvo de revelar el secreto del fenomeno del hombre-Dios.
El obispo Alberto el Grande, en el siglo XIII, fue uno de los más enigmáticos personajes de la historia de la humanidad, estaba involucrado en teología, medicina, filosofía, alquimia, astrología, magia y la creacion de un ser humano artificial. Él inventó el «Elixir de la vida o La piedra filosofal» el secreto de la vida eterna que se había perdido.
El científico alemánParacelsus (del siglo XV) fue un reformador de la ciencia médica, que creó la teoría magnética del universo basada en la existencia de un Dios Padre. Parcelsus afirmaba que el cerebro humano, en un estado especial de trance y usando energía magnética, podía curar instantáneamente enfermedadesy alterar las propiedades de objetos e inclusos metales. Él creía que el ser humano sano es la norma, y la enfermedad, tan sólo el resultado de negarse a seguir las leyes naturales de la natruraleza humana; mentessensibles envenenadas que dan como resultado laenfermedad. Él decía que los doctores no deben luchar contra las leyes de la naturaleza, sino que el doctor y el paciente deben conquistar la enfermedad juntos. Un doctor mejora creativamente en cada enfermedad, por lo que cada paciente es un nuevo desafío. Paracelus curaba con la música, con hechizos, oración, mantras sagrados, hierbas medicinales, acupuntura, masajes en puntos especificos o en los canales, terapias con fuego, trance, que el paciente creyera en su cuidado por parte de Dios y con métodos tántricos.
El destino de un doctor
... El hombre caminaba de manera torpe mientra entraba la habitacion. Aparentaba unos 50 años, estaba pálido y su mirada era apagada. Me miró indiferentemente, expresando la esencia del sufrimiento, del dolor y del sinsentido de su existencia. Su mujer vino a mí arrogantemente y dijo- Si tu médico puede ayudar, sería un milagro pero ni yo ni mi marido creemos en milagros. Trabajamos en una clínica durante 30 años. Mi marido, Frank, es un renombrado profesor de neurocirugía del cáncer, y ha ayudado a cientos de pacientes. Tres meses atrás, le diagnosticaron un cáncer de pulmón- fue totalmente inesperado. Fuimos a EE.UU, pero ni los más eminentes doctorespudieron ayudarle. Hemos venido a ti en confianza”.
Después de un rato, el sanador invitó al paciente a comenzar la conversación y la terapia. Todos los que estaban en la sala de al lado, se sumergieron en un estado de gracia, felicidad, euforia y sentimientos de que su alma habia sido sanada también. En poco tiempo Frank volvió con una sonrisa en la cara. Después de tres dias de terapia usando el método de sanación tibetano, la inmunidad y otros seis sistemas del paciente se limpiaron de las energías contaminadas; el cuerpo estaba refrescado, tenía mejor olor en la boca, se sintió renacido y con una nueva esperanza de cura. "Cuando estaba siendo tratado, vi a Cristo, irradiaba calor y luz; yo creo en ti".
Siguiendo las recomendaciones del sanador, Frank comenzó a realizar las prácticas matinales, rituales de Yoga para limpiar los canales del cuerpo, pranayama, mantuvo una dieta Indo-Tibetana durante 30 dias empezando por una limpieza intestinal con enema, siguiendo las fases lunares. Después de dos meses, empezó su segundo curso de sanación. Su condición mejoró mucho: su cara adquirió un color rosado, el olor rancio de su cuerpo desapareció. Su apariencia era muy alegre, era capaz de articular un dicurso lúcido y tenía reflejos.
... Un año pasó. Frank regresó al trabajo transformado en un hombre verdaderamente sano.