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Nuestro hijo era agresivo e hiperactivo. Después de intentar todo lo imaginable, ¡nos resignamos a tener una media vida! ¡Nuestro hogar se convirtió en un infierno! Cuando un amigo nos sugirió que escribiéramos a la “Escuela de Sinergía Universal” para pedir su consejo, lo hicimos sin confianza, temiendo que no serían capaces de ayudarnos. La respuesta llegó pronto y, para nuestro deleite, nos ofrecían un consejo impagable de cómo cuidar sus necesidades de una forma adecuada, para que esa increíble energía pudiera ser usada creativamente y tuviera mejor canalización. Él tiene ahora un significado de sí mismo. ¡Quién querría una marioneta como hijo!
Dani y Mar, de España
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Cada
padre quiere tener un niño sano y feliz. Los padres están dispuestos a gastar
miles de euros en una educación privada, pero ¿esto hace que el aprendizaje de
sus hijos sea más feliz, sano y con éxito?
Confiamos
nuestro pequeño a los profesores, pero ¿sabemos algo de cómo se tiene que
enseñar a un niño? ¿Cómo educarle? ¿Hacer que su vida sea feliz?
La
formación del alma del bebé depende de los sentimientos de los padres, de su
sinceridad y su apertura ante Dios: depende de si entienden su lugar en este mundo,
es decir, depende del grado de su desarrollo interior. Cuanto más alto sea ese
desarrollo, entonces el alma del bebé estará más desarrollada al llegar a este
mundo.
Las
características interiores del pequeño dependen del estado emocional de la
madre durante el embarazo. En cada mes de embarazo se forma el bebé. Si la
madre padece estrés, tiene conflictos, problemas… el bebé nacerá con una salud
muy débil. Por ello, muchos niños desde pequeños tienen depresión, nervios,
fobias y hasta psicosis. Todo esto es resultado del comportamiento de la madre
durante los nueve meses.
El
carácter y las capacidades del niño ya dependerán de la educación y el paso
clave es dejar que se descubran los dones y capacidades únicas que puede tener.
Muchos niños nacen con dones excepcionales concedidos por Dios, como el poder
prever las cosas o ver el aura de los animales, pero la rutina de cada día y
los cánones tradicionales bloquean esos dones. No permitiendo que se
desarrollen el niño pierda ese contacto tan especial que tenía con Dios.
Muchas
madres, por ignorancia, educan a sus hijos para que en el futuro sean débiles y
no puedan conseguir nada, porque la infancia es como un programa que recibe el
niño y que es para toda la vida. Y existen programas para tener éxito y
triunfar y otros para ser un fracasado.
¿Cómo
serán nuestros hijos?
Esto
depende de nosotros. Depende de nuestra inteligencia, nuestros pensamientos,
nuestros actos… Y si lo hacemos todo bien, a nuestros hijos les espera la
felicidad al 100 por cien.
¿Y
si ya han nacido?
Pues entonces hay que prestar mucha
atención a su educación e intentar evitar errores y, para conseguir lo mejor,
te puede ayudar un programa especial creado por la Escuela de Aharata para los
niños especiales y su desarrollo.
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