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El Gran Duque Vladimir, El Sol Rojo, dispuesto a cambiar su fe, envió a seis ricos embajadores a tierras extranjeras para que averiguasen que tipo de fe procesaban. Después de comparar todas estas fes, tenía que elegir aquella que fuera la mejor para él y su gente.
Poco después de que los embajadores partieran, un peregrino, El Padre Sergiy, llegó al gran Duque. En su juventud, el Padre Segiy se había ido de Kiev para Tsargrad y se convirtió al Cristianismo en la sagrada montaña de Aphon, donde también fue rapado.
Entonces, él vagó durante todo el año por las tierras del Duque y sus alrededores, observando la manera en que la gente vivía, ayudando a todos lo mejor que podía, y confiando la luz de la verdad a los merecedores de ella.
Una vez cada tres años, el Padre Sergiy iría a Kiev a ver al gran Duque.
Grande fue la alegría del padre cuando se enteró del envío de los embajadores y, especialmente, el de aquel mandado a Tsargrad. Porque de acuerdo a él no había fe superior a la de la Cristiandad Ortodoxa Rusa, que era la religión que había allí.
El Gran Duque también se agradaba de ver al Padre Sergiy, pero sentía pena de que no hubiera llegado antes, porque el Duque quería mandar al Padre Sergiy como cabeza de la embajada de Tsargrad.
El Gran Duque le confió al Padre Sergiy que un hombre anciano aparecía en sus sueños, señalando que una séptima embajada debería ir- pero no sabía donde esta embajada debería estar.
Después de pensar en esto, el padre respondió que como la embajada de Tsargrad ya había sido mandada no tenía la respuesta. Pero el Gran Duque persistió, el ordenó al padre Sergiy que meditara durante siete días en que sitio debería de estar la séptima embajada.
Más que dispuesto a ayudar, el Padre Sergiy mantuvo un austero ayuno, suplicando en oración a lo Más Elevado que le diera una revelación de lo que debía decir al Duque.
En la séptima noche, en el sueño, el superior del monasterio de Aphon donde Sergiy había sido raptado apareció ante él y le recordó otra saga Antigua en la que un Rey había enviado al hombre sabio al Este. En esta historia, el sabio había descubierto un país místico, Belovodye. Una de las peculiaridades de este país, de acuerdo con la leyenda, era que nadie podía encontrarlo- solo un elegido, uno que hubiese sido llamado.
Cuando el Padre Sergiy comunicó esta historia al Gran Duque Vladimir, y el oyente estuvo tan inspirado por lo que oyó que decidió enviar una embajada al Este, a los países misteriosos- y el Padre Sergiy fue elegido para liderarla.
Tras mucho esfuerzo la embajada fue establecida.
El padre Sergiy tenía seis ayudantes nobles, muchos grandes guerreros y un gran número de sirvientes. Todas juntas eran 333 personas en la embajada.
Una vez que las altas aguas bajaron, la embajada empezó a ir al este, con la misión de regresar en tres años.
Durante el primer año, las noticias de que la embajada seguía yendo hacia el este llegaron de los países vecinos. Después se hizo el silencio.
Tres, siete, doce años pasaron… pero ninguna noticia llegó de esta embajada.
Primero la aguardaron, entonces se preocuparon por su destino, y luego lloraron su pérdida. Después de unos 28 años sin noticias, la embajada empezó a ser olvidada. Y finalmente la borraron.
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