La oración es un gran arte antiguo. Para aprender a a orar se puede empezar on frases simples, expresandote en tus propias palabras. Por ejemplo, puedes decir la siguiente oración simple. Deseo obtener mi objetivo- y repetirlo.
Entonces comienzas a pensar:
¿Que clase de yo quiere obtener tu objetivo? Yo tengo muchos yos y muchos diferentes papeles. ¿Cual de estos yos quiere obtener el objetivo? ¿Que quieren los otros? ¿Quieren obtener algún objetivo? Y respecto al yo quiero ¿es constante? ¿ Puede ser que a veces quiera y otras olvide este deseo? ¿Soy capaz de querer algo propia, fuerte y conscientemente?
Yo digo: Quiero cumplir mi proposito. ¿Que entiendes por proposito? ¿Como ves este proposito? ¿Es este proposito lo más importante y el objetivo final para mi, o simplemente un pequeño proposito? ¿ Es compatible a otros propositos o es antagónico a ellos?
Si miras por encima del escenario, puedes entender muchas cosas: que complicado es poner un objetivo, y debido a la falta de conciencia es muy díficil alcanzar el proposito: Uno de tus yos tira de ti en una dirección y otro en la otra dirección, hoy quieres este objetivo, pero mañana puede que cambies de idea.
Cuando empiezas a reflejar, muchas cosas que conciernen a como funcionas se hacen más claras y puedes ver sin ninguna sombre o duda que clase de trabajo necesitas para conseguir tu objetivo.
Además, debes comprobar que emociones acompañan a la frase de arriba: ¿ esta sostenida por emociones fuertes y altas? ¿ O quizá ya hay alguna duda interior? ¿ Qué clase de pensamientos tienes? ¿ Pasa que un día tienes unos pensamientos, pero al día siguiente otros?
Como no hay consciencia en las emociones, no hay suficiente poder espiritual para conseguir nuestros objetivos. Por eso no podemos soportar hacer oración a Dios: no tenemos estados emocionales lo suficientemente altos ni poder emocional suficiente.
Respecto a Dios, el escucha tus emociones, no tus palabras. El mira el corazón. El vet us sentimientos y no responde a tus palabras, pero a esas emociones. Tus palabras pueden ser falsas, pero tus emociones pueden ser más sinceras que cualquier palabra del mundo.
Así que, observa que información aportan tus emociones a la frase. Mira si tus emociones son lo suficientemente fuertes, de otra manera, puede que acabes deseando algo contrario con fuertes emociones.
A menudo la gente dice: -¡Quiero comprar un coche! Pero si en este momento tienen una pelea con alguien acerca de este tema, puede que digan de manera emocional muy fuerte.
- ¡Ya no quiero nada!
Si las circunstancias te hacen desear lo contrario, o rechazar el deseo, entonces no vas a conseguir nada. Cuando las circunstancias causan que la duda aparezca frente al objetivo, en ese momento debemos orar y decir:
- Se cual es mi objetivo. En mi meditación y pensamiento me entiendo perfectamente. Ahora que las circunstancias se han levantado contra mi necesito reunir toda mi fuerza, toda mi mente para poder invertir estas circunstancias.
Las circunstancias específicas pueden pincharte así como a tus objetivos. Si no aprendes a resistir circunstancias negativas, nunca seras capaz de conseguir tus objetivos necesarios. En la niebla de estas circunstancias debes de estar vigilnte y observarte:
-¿Me estoy moviendo del camino? ¿Que emociones, que deseos causan ahora contradición en mi? ¿ Que me impide llegar al objetivo?
Si piensas de esta manera con espectativas a las peticiones, cualquier frase o oración es inutil, de versa debes aprender a orar. Por que de esa manera Dios te dará cualquier cosa que le pidas.