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El Árbol de la Vida: el significado de las Navidades E-Mail

Ésta es una de esas historias de las que se llaman “cuentos”. Ocurrió hace mucho tiempo, en una lejana tierra llamada Siberia… Escucha
Hace mucho tiempo, en una lejana region de la Tierra, llamada Siberia, vivía un pueblo que adoraba a Dios y vivía de acuerdo a sus leyes: conocía los misterios de la vida y de la muerte, la riqueza que brindaba la alternancia de las cuatro estaciones. Y, sobre todo, esas gentes sabían que su energía y poder seguían caminos naturales. Respetando sus ritmos estaban sanos y eran fuertes en el cuerpo, la mente y las emociones y gobernaban su territorio con sabiduría.
Renacían cada primavera con las flores de los campos, que se volvían exhuberantes; el cálido verano llenaba los árboles de fruta y una alegría llena de gratitud llegaba con la cosecha de cada otoño, cuando podían llenar sus graneros con los regalos dados por la naturaleza para su comida y sustento…
La gente también sabía que cada año, sin falta, cuando el Sol entraba en el signo de
siberia Capricornio, sus rayos se hacían más y más débiles, y el frío y la oscuridad abrazaban cada lugar de esta bella y lejana tierra: cada hombre, mujer y niño, incluso los guerreros y los heroes, caían bajo el hechizo de esta estación de silencio.
Todo el mundo podía sentir su energía más baja, sus miembros más débiles, sus deseos marchitándose en las largas noches invernales, como si se perdieran en el aire y el hielo con los blancos copos cayendo lenta y gentilmente sobre sus casas y campos.
¡El Sol en Capricornio!
La energía contraída del invierno les podría haber hecho retirarse a sus camas y, bajo el confort de una pesada y caliente manta, rendirse como los osos al letargo durante todo este período.
Pero… ¡escucha, que continuo!
Hace mucho tiempo, en la lejana tierra del mundo llamada Siberia, vivían personas que adoraban a Dios porque con ellos vivían hombres especiales, conocidos como Chamanes que podían transformar cualquier acontecimiento en una afirmación de vida, en una razón de celebración. Cuando llegaba el tiempo de un ritual, se sentaban en silencio, alejados de las actividades de la aldea y, después de algunos cálculos, anunciaban la fecha propicia para que el ritual fuera celebrado con el mayor bien para todo. Conocían muchos rituales para atraer felicidad, salud y abundancia. Sabían cómo ahuyentar los malos espíritus del sufrimiento y la pobreza, los conflictos y las enfermedades y, también, cómo invitar a los buenos espíritus. Tenían caminos rituales especiales para el festejo de los cumpleaños, la bienvenida de la Luna Llena, la celebración del principio de la primavera y, por supuesto, todo lo relacionado con los Rituales de Invierno.
Cuando el Sol entra en el signo de Capricornio y el invierno cubre toda la Tierra con su abrazo frío y oscuro, cuando la gente se siente débil y depresiva y podría querer hibernar como los osos bajo las cálidas mantas, el chamán podía convocar a cada miembro de una familia o a toda la comunidad para hacer un gran ritual: El ritual del Árbol de la Vida.
Mira…
El día era frío y los rayos del sol apenas eran perceptibles, bajo un cielo gris...
El aire estaba lleno del aroma de la nieve caída, que cubría cada casa y cada campo con un ténue manto blanco.
El Chamán reunía a todo el mundo alrededor del árbol –El Árbol de la Vida- para un ritual que incrementara su energía. Invitaba a todos los hombres, mujeres y niños e, incluso a todos los guerreros y héroes de su territorio a colocar algo que quisieran en el árbol.
“Esto no debe ser casual” decía. Todos los objetos debían tener un significado especial para ellos: algo a lo que tuvieran mucho apego, algo de lo que no quisieran separarse, algo de lo que dependieran.
Todos hicieron lo que se les pedía: un hombre colgó su hacha en una rama baja; una bella mujer un anillo de oro en una rama media y un niño, subido sobre los hombros de su abuelo, colocó un pequeño juguete , con el que había disfrutado durante meses, en la rama más elevada.
A través del ritual, el Chamán levantaba el árbol de la vida partiendo con todos los problemas
chaman del grupo hacia los mundos superiores, para liberar en este camino a la comunidad de todos sus sufrimientos. Todo el mundo sonreía y estaba lleno de confianza. Sólo el chamán sabía como liberar los verdaderos regalos que necesitaban para el año siguiente, cómo predecir, al igual que atraer, la energía necesaria para satisfacer todos los deseos y superar todos los posibles obstáculos.
La gente, en los tiempos antiguos, porque adoraban a Dios, conocían el significado del sacrificio, de dejar lo viejo atrás para poder dar la bienvenida a lo nuevo en su vida; dejar ir algo viejo, no importaba lo valioso que fuera para ellos, para hacer un sitio al trabajo de Dios en sus vidas.
Cada hombre, mujer y niño, e incluso cada guerrero y héroe en esa tierra, conocía el Árbol de la Vida relatado en el reino y en ese tiempo e, incluso, conocía cómo colocar sus sacrificios en diferentes partes del árbol dependiendo de los deseos que esperaran conseguir. Así, aquellos que querían liberarse de una enfermedad, debían colocar su sacrificio en la parte baja del árbol, cerca de las raíces, el lugar correspondiente al pasado; los que anhelaban prosperidad y riqueza material debían colocar su sacrificio en la parte media del árbol, asociada al presente y, por último, los que querían formular un deseo para el futuro, como tener una pareja, un trabajo mejor o salud ponían su sacrificio en la parte superior del árbol, lugar del futuro. Derecha, en lo alto del árbol  había una estrella, simbolizando a Dios, la luz que les guiaría  durante todas las acciones del año.
La gente, hace mucho tiempo, vivía feliz y contenta: adoraba a Dios y conocía sus caminos…
Un día, la oscuridad se cernió sobre la Tierra y los pueblos y la gente, todo hombre, mujer y niño que una vez habían vivido en felicidad con las cuatro estaciones y en sintonía con la naturaleza desaparecieron de la faz de la Tierra y, con ellos, desapareció también el conocimiento. Con el tiempo, y con la desaparición del conocimiento, el Chamán se convirtió en Santa Claus, que liberaba la bendición del mundo superior en forma de regalos materiales, generalmente de escasa utilidad y, la mayoría de las veces, con una energía muy baja transmitida por  su. ciervo, sus “renos”.
“Hubo una vez”…  También es ahora!
En una preciosa, lejana tierra llamada Siberia, los Chamanes de la Escuela Siberiana de Golden Altai han revivido el conocimiento ancestral, secretamente protegido durante siglos: como los Chamanes de la antigüedad, ellos ahora escenifican los antiguos rituales, liberando un profundo sentido de celebración y sacralidad a cada hombre, mujer y niño e, incluso, a los modernos guerreros y héroes, aprisionados en acciones mecánicas y, por lo tanto, incapaces de abrir en sí mismos los mágicos beneficios que podrían recibir.
Como el Chamán de los tiempos pasados, los modernos Chamanes Siberianos de Golden Altai, son capaces de ascender al mundo superior para liberar las bendiciones, el buen futuro y los regalos de Dios para el grupo entero.
Todos aquellos venidos de cualquier lugar de la Tierra que esos días se encuentren alrededor de los Chamanes de Golden Altai para participar con ellos en viejos rituales –en los lugares de poder de Altai y Grecia- son personas que adoran a Dios, conocen los misterios de la vida y la muerte y la riqueza traída por la alternancia de las cuatro estaciones. Muchos de ellos, saben que sus energías y poder siguen los caminos de la naturaleza, así como que, todas las veces que el sol entra en el signo de Capricornio se pueden encontrar con los Chamanes Siberianos de Golden Altai para participar en el ritual del “Árbol de la Vida”. Aquellos que acuden a los rituales –y aquellos que estudian en la Escuela- saben que Santa Claus es el Chamán y que el ciervo es nuestra alma Kut, tan cierto como que es la piel del tambor del Chamán. Saben que sólo cuando un Chamán posee un buen Kut puede realizar su viaje.
Durante el ritual del “Árbol de la Vida”, en el tiempo en el que el sol entra en Capricornio –conocido hoy en día como Navidad- la gente se reúne alrededor del árbol para realizar su sacrificio y expresar sus deseos. Se pueden ver preciosas joyas, dinero y toda clase de objetos de gran valor colgando de él, haciendo que cada rama se doble con el peso. Se pueden oír historias contadas por personas que esbozan una sonrisa en sus caras y lágrimas de felicidad corriendo, al mismo tiempo, por sus mejillas.
Son historias de vidas que han cambiado, de deseos satisfechos, de enfermedades transformadas en salud, de jóvenes seres salvados de la drogadicción, felices historias de amores encontrados y renovados, de familias sanadas de los desastres de la pelea y las desgracias, de empresas levantadas desde la bancarrota, de la recuperación saludable de los negocios… de la gente descubriéndose habilidades especiales o de un repentino despertar del arte en sus vidas. Estas historias son tantas como las personas que se reúnen allí.
Yo estaré allí este año ¿Y tú?
El narrador
(testigo)

¡Sol en Capricornio 2007!  El ritual del Árbol de la Vida estará en el Nuevo Año en nuestros seminarios en lugares especiales de poder en Altai y Grecia. Aquí celebraremos estos ancestrales rituales alrededor del Árbol de Nuestra Vida, junto con el poder de los chamanes, sus tambores y ritos, para que podamos destruir  lo malo y traer los mejores regalos y bendiciones para el Nuevo Año.

¡Ven y diviértete! ¡Trae tu sacrificio contigo! ¡Observa cómo cambia tu vida en 2008!

¡Te amamos!

 
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