Quiero compartir con vosotras mi experiencia, deseando que sea de vuestra ayuda. Cuando nos desarrollamos, late en nuestro ser la ilusión por trascender el conocimiento compartiéndolo con los demás, no podría ser de otra forma. Gracias al conocimiento de la Escuela de Diosas ahora soy una mujer más feliz, más completa, ¡todo dentro y fuera de mí se ha transformado!
E ahí mi historia. Yo era una mujer normal, no muy femenina y nada atractiva. Tenía un pequeño hotel en la costa, que me permitía sobrevivir con dignidad. Había heredado este negocio de mi familia, con mis padres ya mayores, me convertí en su gestora.
Era un hotel pequeñito, con capacidad para unas 25 personas. Había quedado un poco anticuado, con la decoración propia de los años 60, desde entonces no habíamos podido hacer una reforma. Siempre había soñado en hacer muchos cambios, darle un aire más moderno, pero nunca tuve el suficiente dinero para realizarlos, así que mis deseos se quedaron sólo en sueños.
Al igual que la decoración del hotel, mi vida se había quedado estancada e instaurada en la rutina, tenía sentimientos duales: por una parte me sentía afortunada de haber heredado este negocio, pero otra parte de mi quería huir de allí y vivir nuevas experiencias, conocer otros lugares que no fueran ese pequeñito pueblo en la costa en el cual vivía.
Desde una de las habitaciones del hotel se podía ver un paisaje hermoso: el mar. Me encantaba ir allí y observarlo, como llegaban las olas hasta la orilla, su sonio al romper contra las rocas, los diferentes y cegadores destellos que los reflejos de los rayos del sol producían en el agua,… todo lo que veía, olía y sentía me relajaba, mi mente paraba y me sentía una con el paisaje, me transportaba… ¡Era un maravilloso espectáculo de la naturaleza!
¡¡¡Cuántas veces me detuve frente al mar!!! Disfrutando de esos momentos que me regalaba la naturaleza y preguntándole al Universo: -¿Me espera algo más en esta vida? ¿Algún día podré hacer realidad todos los sueños que habitan en mi interior? ¿O tengo que aceptar que esta es mi única opción de vida posible? ¿Estoy en el lugar adecuado?
Siempre me formulaba este tipo de preguntas, pero sólo las compartía con el mar, con el sol,… ellos eran mis confidentes, porque mi familia no entendía mis dudas existenciales, me decían que yo estaba loca, que tenía que dar las gracias por tener un techo donde dormir, comida que comer, ropa que vestir y que sacara de mi cabeza esos sueños locos que tenía. Pero había una parte en mi que no se resignaba a esos comentarios familiares, para mi no eran respuestas válidas, mi voz interior insistía en que había mucho más por experimentar, por descubrir, y que algún día todo vendría a mi,… ¡pero cómo y dónde era una completa incógnita!
Los días pasaban y todo seguía igual, hasta que un día encontrándome en la recepción del hotel apareció una hermosa mujer, su hermosura trascendía más allá de su cuerpo físico, expresaba una feminidad mágica que nunca antes había visto. Me quedé mirándola atónita, como hipnotizada por su belleza y encanto. Todo sucedió de tal forma que comenzamos a entablar una conversación y ella me explicó que había venido a mi población porque se realizaba allí un curso intensivo para mujeres, para mi asombro, me dijo que sentía que tenía que darme la información y me invitó a la conferencia que se realizaba esa misma tarde. Acepté sin apenas dudarlo, ella me trasmitía confianza y serenidad, y sus palabras resonaban en mi interior de una manera nunca antes experimentada.
Organicé la tarde para poder salir del trabajo y asistí a la conferencia.
En ese encuentro fueron hablando de qué es esencia femenina, y cómo la mujer necesita conectar con esta parte tan importante de su ser. Cada cosa que explicaba la oradora, vibraba en mí, era como un rayo de luz que iba entrando iluminando alguna parte en mi interior y dando respuesta a preguntas que tantas veces me había planteado … ¡Cuantas preguntas sin resolver!
Durante la conferencia sentí como iba entrando en un estado de armonía, de alegría, de esperanza,… ¡Y cuando anunciaron el próximo curso que tendría lugar en tres días yo me apunté sin pensarlo!
Me dijeron que llevara al curso bellos pañuelos, maquillaje, tacones,… mmm… esas cosas eran algo desconocido para mi…
El curso se realizaba en una linda sala de la población, amplia, llena de luz, decorada con hermosas figuras de deidades, velas, aroma de incienso que llegaba a cada rincón de la sala, una linda alfombra persa que cubría el suelo de la misma y una lámpara de araña que caía desde el techo dándole un toque grandioso al espacio. Al entrar allí me sentía como en otra dimensión, todo era bello y lleno de misticismo.
Llegó la orientadora y comenzamos la clase. Algunas de las mujeres ya habían realizado otros cursos, y algunas éramos nuevas. Era muy fácil distinguirnos, porque las antiguas brillaban de una manera especial.
Ese día lo recordaré durante toda mi vida. Lo aprendido me abrió las puertas hacia un nuevo y fascinante mundo: ‘El mundo de la mujer’. Descubrir que dentro de cada una de nosotras habita una Diosa y abrir el contacto con ella… ¡Es maravilloso, apasionante!
Lo que ocurrió allí es un secreto, que si quieres tú también podrás descubrir. Pero ahora te puedo contar que en mi interior se produjo un gran cambio que me aportó: seguridad en mi misma, alegría, pasión por la vida,… hubo un antes y un después, y el después es maravilloso.
Tras ese curso siguieron otros muchos más, algunos en mi población y otros en otras ciudades de mi país y también extranjeras.
Pasé de ser una mujer más que sólo soñaba y que no era capaz de materializar ninguno de sus sueños, a la mujer en la que me he convertido ahora: femenina, misteriosa, encantadora, segura de sí misma, alegre, apasionada, sensual,…
Las personas de mi población casi no podían reconocerme, antes era como una flor marchita que no expresaba su aroma y colores. ¡Pero ahora emanaba el mejor de mis aromas, los colores más brillantes de mi divinidad femenina eran expresados!
Después de los primeros cursos aparecieron en mi vida personas que me ayudaron a transformar mi negocio, lo reformé y amplié, y ahora es mucho más exitoso y me puedo permitir viajar y realizar seminarios en lugares de poder donde me sigo desarrollando y siendo más y más feliz, ¡más plena!
¡Ahora sé lo que quiero más que nunca en mi vida y tengo la fuerza para llevarlo a cabo!
¡Con cariño os deseo a todas las mujeres que encontréis la felicidad que yo he podido encontrar!
¡Puede ser que nos encontremos en alguno de los seminarios de la maravillosa Escuela de Diosas!